No te olvides de mí.

El día 21 de de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer así que voy a aprovechar esta ocasión para contar lo que implica en una Oficina de Farmacia tener paclientes que padecen esta enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta con un deterioro cognitivo y con trastornos conductales, y que por desgracia afecta al 13,4% de nuestros mayores de 65 años.

Ancianos despistados los hay en todas las farmacias. La típica abuelita que te pide que le repitas una y otra vez cómo tiene que tomarse la pastilla para el azúcar o el señor que quiere las pastillas azules de la próstata de las que no recuerda su nombre.

Los primeros estadíos de un enfermo con Alzheimer, incluso cuando aún no lo tiene diagnosticado, en la farmacia suponen eso mismo: un señor especialmente despistado y olvidadizo y aunque la mayoría de las veces es amable, otras aparece malhumorado y gruñón. A este nivel, el papel del farmacéutico consiste en participar en la detección precoz de la enfermedad y una vez detectada, en asegurarse de que el paciente ha comprendido las explicaciones del médico, y que entiende y toma la medicación como se le ha recomendado, lo que actualmente conocemos como Atención Farmacéutica.

Conforme la enfermedad avanza, poco a poco vas dejando de ver al paciente por la farmacia. Cada vez viene menos, y los que vienen a buscar las medicinas o consejos son los familiares o cuidadores y a veces, si la enfermedad no está muy avanzada, acompañados del propio enfermo. En este momento, además de las consultas propiamente farmacéuticas, las hay relacionadas con la pérdida de las funciones biológicas: irritaciones por los pañales, productos para espesar los alimentos y facilitar la deglución, productos antiescaras, suplementos alimenticios hiperproteicos… Y aquí debido a la accesibilidad del farmacéutico al ciudadano, comienza en cierto modo una labor asistencial activa participando en las labores de formación de los cuidadores. Además, en ocasiones, comienza aquí un vínculo con el cuidador. Habitualmente, son familiares cercanos, con dedicación plena a los enfermos en sus propios domicilios y con cada vez menos ayudas por parte de la administración. Por lo que en estos casos, el desgaste emocional de los cuidadores suele ser bastante grande y muchas veces los farmacéuticos acabamos siendo consuelo y desahogo de los mismos.

Finalmente, os dejo este enlace de la web de la campaña kNOW Alzheimer, que se está llevando a cabo por distintos profesionales involucrados en la atención a estos enfermos, así como sociedades de profesionales, asociaciones de familiares y algún laboratorio farmacéutico del que no haré publicidad. En esta web, se pueden encontrar consejos y preguntas relacionadas con la enfermedad, y descargar manuales tanto para familiares y cuidadores como para profesionales.

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J’acusse…!

Lo confieso: soy FARMACÉUTICA . Ese gremio en el que mezclamos conocimientos de farmacología, psicología, marketing, fitoterapia y patología, con un manejo del cúter digno del mejor de los paladines.
Y tal día como hoy inicio el blog. Día uno de septiembre. Día terrorífico. El fin del verano se vuelve cada vez más real y por sí esto no fuera suficiente entra en vigor la nueva bajada de precios de medicamentos del Ministerio de Sanidad . Aunque este último horror es un tema que merece una entrada a parte.
¿La motivación del blog? El día a día en mi corta experiencia en una Oficina de Farmacia me ha llevado a vivir situaciones de lo más variopintas tanto a nivel del contacto con el pacliente ( esta palabra también es digna de una entrada) como a nivel del contacto con otros profesionales del sector, la administración y la industria farmacéutica.
Por todo esto la intención fundamental del blog es desmontar mitos, contar anécdotas, dar un poco de guerra y sobretodo,con mucho humor, acercar esta maravillosa profesión tanto al ciudadano de a pie como a otros profesionales de la salud.